Mérida, Yucatán, a Lunes 14 de Septiembre de 2026 | --:--:--
14-09-2026.- Ana Guadalupe Xool Cob llegó el pasado sábado hasta la camioneta presidencial con una petición desesperada: “Mis hijos se están muriendo de hambre”, a lo que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum detuvo el vehículo, escuchó su historia, le pidió su mano y le preguntó: “¿Confías en mí?”
Ana es viuda y madre de dos hijos.
También es una extrabajadora de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán que asegura haber sido despedida injustificadamente el año pasado, por gente de Pancho Torres Rivas, después de atravesar un periodo que, según su relato, estuvo marcado por malos tratos, humillaciones, acoso, cambios bruscos y dolosos en sus jornadas laborales y la negativa a ejercer derechos que consideraba fundamentales como su período vacacional.
La historia de su despido.
Ante una situación de urgencia que vivía en esos momentos, pidió permiso para llevar a su hijo al IMSS ya que enfermó de dengue hemorrágico y presentaba altas temperaturas, por lo que Ana necesitaba estar con él, pero se topó con la insensibilidad de una de las encargadas de la Coordinación de Atención a Usuarios, que no le importó la delicada urgencia de la trabajadora y madre soltera, quien pedía poder quedarse unos días con su hijo, pues estaba de por medio su vida, pero no la ayudaron.
Ella asegura, solicitó insistentemente sus vacaciones para poder cuidarlo y también pidió permisos y presentó incapacidades médicas expedidas por el IMSS.
Según su versión, sus solicitudes fueron rechazadas y las incapacidades no fueron reconocidas por sus jefas ni por el gerente actual del área de Coordinación de Atención a Usuarios.
Mientras enfrentaba la enfermedad de su hijo, relata que también fue objeto de burlas, señalamientos y lo que considera una persecución por parte de sus exjefes y representantes sindicales.
Tras su despido, Ana decidió no quedarse callada y acudió a Palacio de Gobierno y entregó un oficio con la esperanza de que su situación llegara al gobernador Joaquín Díaz Mena.
Sin embargo, asegura que aparentemente el documento no llegó directamente al mandatario.
Lo que sí ocurrió, según su relato, fue que su presencia en Palacio de Gobierno llegó rápidamente a conocimiento del dirigente sindical de JAPAY, Manuel Barrera Garrido.
Ana recuerda la llamada telefónica que recibió posteriormente y afirma que fue cuestionada enérgicamente por el dirigente sindical: Manuel Barrera Garrido por haber acudido a Palacio de Gobierno y que, antes de terminar la conversación, escuchó una frase que todavía recuerda: “Te íbamos a ayudar, pero ahora ya no”.
Ana siguió adelante.
El pasado sábado, Mérida recibía a la presidenta Claudia Sheinbaum con motivo de su informe, Ana también asistió, no era una invitada especial, no fue como funcionaria o empleada de gobierno, sino como una madre desesperada que necesitaba ser escuchada por otra mujer igual que ella.
Logró acercarse a la camioneta de la Primera Mandataria, entre la multitud y enfrente de dicho vehículo había dos mujeres reclamando justicia, una de ellas era Ana, entre empujones y jaloneos recibidos, con carpeta en mano avanzó hacia la camioneta oficial y sin pensarlo pidió ayuda: “Mis hijos se están muriendo de hambre”.
Y pasó algo inesperado, la presidenta iba camino a otros eventos programados, pero pidió detener el vehículo y es cuando Ana se acerca y clama ayuda a la presidenta de México.
Claudia Sheinbaum le pidió su mano y Ana se la dio.
La presidenta tomó su mano entre las suyas y le preguntó: “¿Confías en mí?” Ana respondió casi a punto de estallar en llanto que sí.
La pregunta volvió a repetirse. “¿Confías en mí?” Y Ana volvió a decir que sí.
Entonces vino la promesa federal de revisar su caso.
Para algunos pudieron haber sido apenas unos minutos sin importancia, una payasada, un teatro montado o una tontería, para Ana fue la esperanza de ser escuchada y atendida en su petición que es recuperar su fuente de trabajo, sus derechos sindicales y laborales arrebatados por la actual administración que encabeza Pancho Torres.
Alzó la voz y sin saberlo, lo hizo por gente en similar condición.
Ana es una extrabajadora que asegura haber vivido situaciones laborales que considera injustas y también es el rostro de muchas otras mujeres y hombres que enfrentan conflictos laborales, denuncias de malos tratos y despidos que consideran injustificados, mientras esperando durante meses o incluso años una respuesta de las instituciones correspondientes.
Quizás Ana no salió aquel día con la intención de representar a nadie, de abanderar causas o para jugar a ser una heroína, ella solo quería ser escuchada, sin embargo, terminó llevando consigo la voz de muchos trabajadores que alguna vez sintieron que todas las puertas estaban cerradas, y el sábado ella no encontró el rechazo acostumbrado, sino la calidez de la mano de una de las mujeres más importantes del país, con la promesa de que su caso será revisado desde la Ciudad de México donde la Primera Mandataria la espera el próximo viernes.
POLITICOS DE CORAZON DE PIEDRA, SON LOS QUE NUNCA SE OLVIDAN.
En diversos gobiernos, siempre estarán presentes gente con la categoría de impresentables, de gente que dejan una pésima imagen por su mala labor.
Pero en un apartado especial destacan los servidores públicos que ofrecen hacia sus subordinados un trato déspota, intratable y con un corazón de piedra, que no tienen mayor empatía hacia una persona humilde que depende de su salario y prestaciones, y cuando éstos lo deciden sin motivo alguno despiden a un empleado, no importándole sus necesidades y condición económica.
Lo que le sucedió a la exempleada Ana, es algo que irrita en exceso, pues hoy atraviesa una situación muy delicada para poder salir adelante diariamente, mientras que otros disfrutan a plenitud la vida con el tremendo sueldo que perciben y prestaciones de fantasía.
Cuya labor enciende los ánimos, pues su desempeño es cada vez peor, y ahora con este caso expuesto la imagen de Pancho Torres y compañía escala otro nivel el de la insensibilidad con la gente que menos tiene.
Finalmente, en este caso en particular no se descarta el Karma político, pues si haces mal, no esperes cosas buenas.
Por EL PRINCIPAL