Mérida, Yucatán, a Martes 10 de Marzo de 2026
10-03-2026.- En política dicen que las traiciones no vienen de enfrente sino de adentro y en la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán queda muy en claro que la presunta salida de Francisco Torres Rivas es empujada por los grupos panistas incrustados desde la pasada administración, que el ex priista ayudó a mantener dentro de dicho organismo, lo cual muchos no entienden.
El desabasto y los problemas de baja presión en distintas zonas de Mérida comienzan a tener un costo político para Pancho Torres, paradójicamente, algunos de los factores que hoy complican su gestión provienen del propio panismo, pues al asumir el cargo el ex presidente del PRI dejó en puestos técnicos, de producción, de mantenimiento y operativos estratégicos a funcionarios vinculados al antiguo grupo político cercano a los exdirectores Sergio Chan Lugo y Carlos Castillo Sosa.
Según versiones internas algunos de estos cuadros no estarían facilitando precisamente la labor de la actual dirección de la dependencia, lo que ha prendido los focos rojos, ya que las disputas internas, la división de bandos internos y otros líos, son el dolor de cabeza de Pancho Torres, lo cual, ha generado un ambiente de tensiones que termina por dificultar la conducción de esta paraestatal por parte del ex secretario de Obras Públicas durante el corrupto sexenio de Ivonne Ortega Pacheco.
En medio de la crisis por el cuestionado suministro del vital líquido, se suma la existencia de bandos internos entre morenistas allegados a Torres Rivas, y un grupo contrario ligado al PAN, aunado a los indecisos que permean dentro de la Junta, situación que termina por complicar la conducción del citado organismo.
HERENCIA MALDITA AL MAXIMO
Incluso se menciona que el boicot de algunos cuadros panistas heredados de la pasada administración, que estarían entorpeciendo sutilmente, pero a la vez con puñaladas certeras, la operación dentro de la Junta en momentos particularmente sensibles como el que atraviesa ahora la Japay que, a decir de la propia voz de Torres Rivas, es un organismo que presta el servicio a casi un millón quinientas mil personas en la zona metropolitana de Mérida, Caucel pueblo y parte de Kanasín.
Uno de los casos señalados es el área de Telemetría considerado el "cerebro técnico" del sistema hidráulico, desde donde se monitorean a distancia pozos, bombas, presiones y niveles de agua en la red que abastece a la ciudad.
Dicha área que es el centro de mando resulta clave para detectar fallas o variaciones en la presión que puedan derivar en baja distribución o cortes del servicio por el suministro de energía o por algún daño, es decir su labor es de vigilancia y monitoreo las 24 horas del día.
Sin embargo, trabajadores del organismo señalan que la operación de esta área también ha sido objeto de críticas internas.
Incluso, aseguran que dentro de la oficina del responsable se habría habilitado una cama, lo que ha generado comentarios de todo tipo entre el personal, pues el monitoreo permanente del sistema que resulta fundamental ante los problemas recientes del suministro, el control lo tiene precisamente una persona cercana a Chan Lugo.
REMATE POLÍTICO
Para algunos observadores, esta combinación de crisis operativa, presión ciudadana y tensiones internas podría terminar pasando factura política al director de la Japay, a quien ya se le menciona en círculos políticos, como un funcionario que podría salir por la puerta trasera del organismo, si el problema del abasto no logra resolverse.
Por lo que la estocada final a la gestión de Torres Rivas viene desde dentro de su organismo.
A PUNTO DEL COLAPSO
La Japay ya arrastraba desde años atrás un déficit operativo más que financiero, derivado del desgaste de la infraestructura y de malas decisiones administrativas que se agravaron particularmente durante la gestión de los anteriores directores emanados del PAN.
Sin embargo, para los expertos del tema, la gestión de Pancho Torres terminó por exhibir y agravar esas deficiencias o debilidades, en medio de duros señalamientos por falta de reacción oportuna del ahora morenista por conveniencia.
A todo ello, se suma el delicado estado del sistema eléctrico que opera en varios de los cárcamos.
Trabajadores consultados señalan que en instalaciones estratégicas, como el cárcamo de Xoclán, considerado uno de los más importantes del sistema, se han registrados conatos de incendios en más de una ocasión, lo que refleja el desgaste de la obsoleta infraestructura.
Especialistas advierten que este tipo de fallas eléctricas, representan uno de los riesgos más serios para la operación del sistema hidráulico, pues una falla mayor en estos puntos podría comprometer el funcionamiento de la red que opera la Japay en el poniente de Mérida en unas 140 colonias de esa zona y parte del norte de la ciudad, dependiendo de las válvulas y la operación de la Planta Mérida II.
Es decir, uno de los cárcamos con recurrentes fallas, no es punto menor dentro de la red hidráulica; desde ahí se distribuye agua a decenas de colonias del poniente de Mérida, entre ellas Juan Pablo II, Mulsay, Bosques del Poniente, Francisco Madero, Residencial Pensiones, Zona Dorada, entre otras.
PODRA PANCHO TORRES PODRA RECUPERAR TERRENO EN MEDIO DE TANTOS PROBLEMAS Y FUEGO AMIGO.
La respuesta es un contundente NO, debido a que Pancho Torres agarró las instalaciones de la Japay como si fuera un enfermo terminal, donde además no ha sabido invertir en el mantenimiento eléctrico al cien por ciento para evitar más fallos internos.
Pero lo que raya en el colmo de los colmos son los excesos de gastos en la renta de instalaciones en el norte de la ciudad.
Por si fuera, Pancho Torres y sus amigos, creen que están en el PRI, que el salir en los medios de manera regular, le va a regresar los tiempos de antes, cuando todo prácticamente está perdido.
Y con ello se demuestra que Pancho Torres no ha sabido salir adelante, pues a quien se le ocurre descansar este trabajo con gente que por años estuvo ligada al PAN y a otros jefes, segundo porqué el derroche de tanto dinero, cuando de manera regular a nivel interno se llora que no hay dinero.
Finalmente, el riesgo de que suceda algo de proporciones mayúsculas es latente, es indudable que esta paraestatal manejada por gente del gobierno anterior lo tienen al filo de la navaja, y si Pancho Torres quiere demostrar que es un servidor público de primer nivel merecedor de oficinas de primer mundo, entonces no le queda de otra que RENOVAR O MORIR, pues el fuego amigo es una realidad y la infraestructura eléctrica y las fugas tanto visibles como internas están colapsando el servicio del vital líquido en todo Mérida.
Por EL PRINCIPAL