Los eternos lĂ­deres sindicales que se arrodillan ante la autoridad en turno, no representan para nada a la base trabajadora.

2026-09-07
Su silencio, excusas ponen siempre en riesgo los derechos adquiridos de sus socios.
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El problema de los eternos líderes sindicales que de manera agresiva se imponen con todo tipo de argucias legaloides.

Sin importar lo que dirán sus agremiados es que utilizan las mismas mañas de siempre para que nadie pueda dirigir los destinos de un determinado sindicato, más que ellos.

Cuando un secretario general se auto impone en cada elección interna porque presuntamente nadie tiene la capacidad de dirigirlo, es cuando surgen muchas interrogantes y queda claro que este tipo de individuos (hombres y mujeres) ya le sintieron una adicción por el dinero fácil, el poder y mangonear a su antojo a los afiliados.

Este tipo de individuos son capaces de todo con tal de perpetuarse en el poder, realizan estatutos a modo, se rodean de aduladores profesionales y de gente que son capaces de estar arrodillados en torno al mal llamado líder sindical.

Lo primero que hacen es negociar todo, de auto fabricar broncas que luego las resuelven mágicamente, es decir el circo que montan muchas veces es prefabricado y esto es una clara muestra de un sindicalismo corrupto, polémico, además de charro.

Este tipo de individuos no generan nada nuevo, solamente inventan chismes y más chismes que nadie cree.

Pero lo más grave es su servilismo y entrega con las autoridades en turno, quienes no defienden los derechos adquiridos de su gente a cambio de proteger a sus dorados (familiares y lambiscones) con tal de tener de seguir teniendo su cuota de poder.

Solamente reaccionan cuando no les queda de otra y porque esto lesionaría directamente a su reducido grupo de protegidos y aplaudidores profesionales.

Lo más curioso del caso es que sus orejas las tienen siempre bien calientes, ya que la gente no duda en exhibirlos, hablar pestes de éstos por su malísima labor sindical.

Lamentable que el sindicalismo siga siendo lidereado por este tipo de gente que en cuestión de tiempo quedan inmensamente ricos, que descaradamente se venden al mejor postor.

Si usted está en un sindicato con el mismo rostro y mañas de siempre, que no defienden a nadie, y que por cualquier cosa explotan cuando se les reclama su pasividad sindical, urge un cambio de persona, ideas y que tengan ganas de trabajar por el bienestar de su gente.

Este sindicalismo no aporta nada, solamente se convierten en expertos en el tema de los pretextos, actos corruptos y mentirle de manera sistemática a su gente.