Pancho Torres, con un pie fuera de Japay y una estructura panista que se sigue fortaleciendo dentro de la paraestatal.

2026-08-15
El accionar en contra de Pancho Torres es similar a la leyenda del Caballo de Troya, operadores políticos ajenos a Morena operando con extrema dureza contra el expriísta expulsado.
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El presuntamente inamovible parece que sí va a caminar ya que el relevo de Pancho Torres Rivas al frente de Japay luce cada vez más cercano.

Mientras tanto, alrededor de su permanencia como titular de la paraestatal, ya comienzan a moverse las piezas políticas y a quedar expuestas las contradicciones de una estructura que durante su gestión ha sido cuidadosamente arropada por el expulsado del PRI.

A un precio que se presume tendría un costo político muy alto en perjuicio de los morenistas.

Entre esas piezas aparece un equipo identificado con gente del PAN, que, de acuerdo con versiones de operadores políticos, mantiene vínculos con el panismo y habría vuelto a activarse de cara a los próximos procesos electorales mediante supuestas reuniones secretas con gente clave incrustada en diferentes áreas de la paraestatal.

Se menciona que, en buena medida, son los mismos grupos que durante la pasada elección federal fueron comisionados para trabajar por el voto azul y que hoy, pese a encontrarse bajo el cobijo de la estructura guinda de Japay, nuevamente estarían operando en favor del PAN, sin que Pancho Torres haga nada al respecto.

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver y ya Morena podría estar comenzando prematuramente a comprobar la deslealtad de este tipo de trabajadores que llegaron en el anterior gobierno simulando tener una camiseta guinda.

Debido a que Kanasín es uno de los puntos donde Japay tiene la encomienda de fortalecer al proyecto morenista rumbo a las próximas elecciones.

Sin embargo, mientras Morena busca consolidarse en dicho territorio, comienzan a circular versiones sobre reuniones reservadas entre simpatizantes panistas y viejos conocidos del PAN dentro del organismo a puertas cerradas donde no se permiten fotos ni videos, pero si una secrecía y lealtad absoluta.

Cabe destacar que mientras se pretende pintar de guinda a Kanasín, parte de la estructura que debería contribuir a esa operación política conservaría vínculos con quienes conocen perfectamente las entrañas del PAN y su operación electoral en un territorio bien conocido por el equipo operador gubernamental saliente de las filas de dicho organismo.

Cabe mencionar que no se trata únicamente de simpatías partidistas, sino de una estructura que ya ha operado elecciones pasadas y conoce los municipios, en este caso en particular, Kanasín donde el actual director de la Japay, Pancho Torres Rivas es comisionado especial.

Es decir, se trata de una estructura que se la sabe de todas a todas, conocen los liderazgos, a los operadores y, sobre todo, las rutas para movilizar votos.

Por eso, la eventual salida de Pancho Torres de Japay adquiere una dimensión política mayor.

No solamente está en juego quién ocupará su lugar, sino también qué ocurrirá con la estructura que durante estos años mantuvo bajo su protección y la encomienda partidista que hasta hoy tiene como director de un organismo generador de ingresos y de buena presencia en el Estado por la prestación de los servicios que brinda, por lo que el reloj de arena va en la cuenta regresiva para Torres Rivas.

Una vez más se comprueba que en política las lealtades no siempre están donde se cree, pues basta acciones y movimientos que han llevado al detrimento a la paraestatal, para saber de qué lado está operando todo ese personal señalado desde el inicio de la actual administración.

Por lo que prácticamente se puede decir Morena ha tenido a los enemigos en su propia casa y en su estructura operativa, técnica y administrativa.