Tras el encuentro de Ana Guadalupe Xool Cob, con la presidenta Claudia Sheinbaum, en JAPAY se intentarán preparar la defensa debido a que dicho caso trascendió al ámbito federal despertando el interés de la Primera Mandataria de revisar el despido injustificado de dicha extrabajadora de la paraestatal.
De acuerdo con versiones que circulan al interior de la institución, se estaría contemplando presuntamente desacreditar la imagen de Ana y recurrir a señalamientos armados sobre su pasado laboral durante los años en que prestó sus servicios dentro de este organismo.
La tensión habría aumentado entre los altos mandos de JAPAY ante la posibilidad de una intervención del Gobierno Federal y de que Ana pueda trasladarse a Palacio Nacional en los próximos días para exponer nuevamente su caso.
En este sentido, es importante recordar que entre hoy o mañana debe recibir una llamada de palacio nacional o en su caso, acudir personalmente a las oficinas de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum para que exponga personalmente lo relacionado a su despido.
Ante ello, si logra conseguir personalmente a la ciudad de México, quién se lo podría impedir, sobre todo si ella es atendida por la presidenta de México.
La eventual llegada del conflicto al ámbito federal mantiene bajo atención el desenlace de un asunto que hasta hace unos días se había mantenido como un hecho sin importancia.
Hechos que antecedieron a su despido.
El caso tiene como uno de sus puntos centrales el regreso de Ana al área de módulos, donde inició su trayectoria laboral.
Después de haber sido cambiada de área, regresó nuevamente a ese departamento cuatro años después como un castigo, al no ceder a las propuestas indecorosas y al acoso de un funcionario del área de Proyectos y Obras.
y, según su versión, fue entonces cuando comenzaron los problemas con sus superiores, particularmente en la coordinación de Módulos de Atención a Usuarios.
La situación se volvió especialmente complicada cuando el hijo de Ana se enfermó.
En ese momento, Ana esperaba comprensión de quien estaba al frente de su área, pero sostiene que ocurrió lo contrario.
En lugar de encontrar empatía ante la situación de una madre que necesitaba atender a su hijo, asegura que comenzaron mayores dificultades laborales que terminaron contribuyendo a su salida de JAPAY.
El contraste es precisamente uno de los aspectos que Ana cuestiona: que una jefa, también mujer y conocedora de las dificultades que puede enfrentar una madre de familia, haya optado, por endurecer el conflicto en lugar de apoyarla.
No obstante, la extrabajadora de Japay, afirma que está dispuesta a que se revise su trayectoria y que se presenten las pruebas que correspondan.
Lo que rechaza es que se construya una versión distorsionada y ventajista para convertirla en responsable de un conflicto cuya raíz, sostiene, se encuentra en las decisiones y actuaciones que precedieron a su despido, de un asunto estrictamente laboral.
Cabe aclarar que después de su encuentro con la presidenta de México, el caso tomó una dimensión distinta.
Y si finalmente llega a una revisión federal, serán los documentos, los testimonios y los hechos comprobables los que tendrán que hablar.
Mientras tanto, Ana sigue defendiendo su versión y su derecho a que su historia no sea contada únicamente por quienes hoy buscan defender a la institución con artimañas y chismes de pasillo.
QUE PASA EN LA MENTE DE PANCHO TORRES Y SUS COLABORADORES
La pregunta que surge, quién o quienes son los que tienen este tipo de ideas, porque el atacar a una mujer que hoy atraviesa un momento crítico para mantener a sus hijos, tiene todo el derecho de defenderse.
Si decidió acudir con la presidenta de México para exponer su caso, estaba en todo su derecho, sobre todo cuando el funcionario le advirtió que no cometiera una imprudencia.
Y se puede calificar de una imprudencia el buscar apoyo de la máxima figura del país que es una mujer como lo representa la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Dónde queda el derecho a la libertad de expresión, y sobre todo si el controversial servidor público solamente le interesa proteger a sus amigos, en lugar de apoyarla como debería ser.
Es evidente que de llevarse al cabo una situación de este tipo, Pancho Torres estaría yendo hacia otro camino.
Hoy la mujer tiene a su favor diferentes leyes, y si funcionarios en activo pretenden hacerla pedazos, estarían cometiendo mayores errores.
La valiente decisión de la extrabajadora de la Japay, surgió en un momento donde ya no podía aguantar más.
Los errores que se sigan cometiendo presuntamente ahora para denostar la imagen de la extrabajadora sería terrible.
Hoy día miles de yucatecos la están apoyando moralmente en redes sociales, tratar de dirigir otra vertiente contra su persona sería atentar su condición de mujer y madre de familia.
Por EL PRINCIPAL