Trabajadores del área de vectores tomaron las instalaciones de la Secretaría de Salud estatal, ubicadas en el barrio de Santiago, en la ciudad de Mérida.
Como medida de presión, los manifestantes encadenaron los accesos principales del edificio, impidiendo el ingreso al inmueble desde las primeras horas del día.
La protesta, según los propios trabajadores, se originó por la presunta falta de pagos correspondientes a sus labores.
Para quienes dependen de esos ingresos, el retraso no es un simple trámite administrativo: impacta directamente en la economía familiar.
El problema llega en un momento delicado para el sistema sanitario estatal.
La salida de la anterior titular de la dependencia, la doctora Judith Ortega Canto, ya se interpretaba como consecuencia de una gestión marcada por conflictos internos, cuestionamientos administrativos y señalamientos de desorden en distintas áreas.
Ahora la situación escala a las calles donde los trabajadores afectados manifestaron su inconformidad.
El nuevo responsable de la política sanitaria del estado tendrá que demostrar, desde el primer día, que existe capacidad para restablecer el diálogo con el personal y ordenar una estructura que ha mostrado signos de desgaste.
Porque a los señalamientos sobre presuntos conflictos de interés en algunas jurisdicciones sanitarias, cuestionamientos sobre manejo administrativo y denuncias internas de trabajadores, se suma ahora un paro que pone en evidencia un problema básico: el pago oportuno a quienes sostienen las campañas de salud pública.
Los pretextos y rollos de ninguna manera serán aceptados, sino la mejor respuesta el pago oportuno para resolver estos conflictos laborales en el sector salud lo cual no tiene carácter de opcional.
Es una necesidad urgente para evitar que las tensiones internas terminen afectando servicios esenciales.
Cuando el personal encargado de combatir enfermedades transmitidas por vectores se ve obligado a protestar por su salario, el mensaje es claro: algo no está funcionando.
Y si los cambios dentro del gabinete buscan realmente corregir el rumbo, el primer indicador será la forma en que se atiendan estas demandas.
Porque en salud pública, los conflictos laborales no solo se convierten en problemas políticos.
También pueden convertirse en riesgos para la población.
ACOTACION EXTRA
Es importante destacar que durante el período que estuvo al frente la exsecretaria estatal de salud, Judith Ortega Canto tuvo varios roces con directivos sindicales, además de que se cambió a la brava a gente que venía laborando de manera correcta en sus cargos, sin dar mayores explicaciones.
Dicen bien que no hay mal que dure 100 años y cuerpo que lo aguante, hoy el cambio se dio hace unas horas y el problema de la falta de pago oportuno a un grupo numeroso de trabajadores salió a flote.
Finalmente, el nuevo titular no solamente enfrenta su primer desafío, sino que tiene que resolverlo en el menor tiempo posible para poder demostrar que su designación fue totalmente acertada.