Amparos, plantones de protesta, escritos y una serie de comentarios de todos colores y sabores recibe diariamente al expulsado del PRI, Pancho Torres en su actual cargo de director general de la Japay, donde su prolongada permanencia a pesar de sus numerosos errores y todo tipo de escándalos.
Es evidente que la imagen del expriísta que tuvo todo tipo de cargos bajo el sello del tricolor, su imagen actual está hecha pedazos debido a que nunca le ha puesto ganas a su actual responsabilidad, además de estar rodeado de gente que no le ayuda en nada.
Es por ello por lo que resulta ridículo que Pancho Torres ande presionando en el interior de la Japay a los empleados como si fuera la Gestapo por supuestas filtraciones a los medios de comunicación, ya que son sus propias acciones y la de sus amigos lo que ha originado el hartazgo de los miles de usuarios que ya no ven lo duro sino lo tupido por el desastre dentro y fuera de la para estatal.
Hoy nadie lo puede salvar de la quemazón política, de que la gente ya lo ubique como el peor servidor público.
Además, nadie se hubiera imaginado de la valentía e ingenio de los ciudadanos quienes hoy le gritan a los cuatro vientos “NO TENGO AGUA PANCHITO”.
Su cambio de camiseta a Morena para estar blindado es su única esperanza para que no sea presuntamente objeto de una investigación a fondo, pues diariamente su negativa labor es objeto de numerosas publicaciones en diversos medios de comunicación.
Las preguntas que surgen sobre su testarudez de continuar como director de la Japay, si la gente ya no lo quiere, por qué manchar a diario su imagen política, por qué de nueva cuenta como servidor público tiene una desaseada labor política, recordemos que como ex secretario de Obras Públicos con Ivonne Ortega Pacheco fue acusado de todo y por todo.
En resumen, Pancho Torres atraviesa el peor momento político de su vida.
Los cientos de miles de usuarios desean cuanto antes que la persona que esté al frente de la Japay, ofrezca seriedad y certeza en su responsabilidad y punto.
Pancho Torres es uno de esos políticos que al parecer se sienten muy especiales, pues sus fotos presuntamente chistosas con sonrisas extrañas, o demostrando que le encanta la botana es algo que lejos de ayudarlo lo está ubicando como un funcionario público ajeno a su responsabilidad.
Finalmente, hoy ha logrado lo impensable está en boca de todo mundo, pero no para hablar bien de su persona, sino todo lo contrario, donde la palabra renuncia es cosa de todos los días.
Por EL PRINCIPAL