Para nadie es un secreto que Josué Couoh Tzec, un hombre de rostro amable y amplia sonrisa, cuando fue presidente municipal de Tekax, hizo lo que se le vino en gana, lo cual fue denunciado posteriormente por el exalcalde panista, Diego Avila Romero.
Donde no dudó en exhibir las numerosas irregularidades cometidas en su tiempo por parte del Doctor Amor, las cuales fueron documentadas en una rueda de prensa hace años.
Hoy como morenista por conveniencia, Couoh Tzec desde la jurisdicción sanitaria No 3 con sede en Ticul le ha alcanzado para colocar a su gente y familiares en puestos como el centro de salud de Tekax, el Hospital de dicha población donde creó una subdirección que extrañamente tuvo la autorización correspondiente desde las oficinas centrales.
Se estima que más de una decena de familiares entre ellos su actual pareja, la ex tesorera de Tekax, Juana Gabriela Avila cuentan con puestos bien pagados tanto en el sector salud como educativo.
Se informa que gente como Mónica Buenfil, José Fernando Herrera Ávila, William Ruiz Ávila, Alfonso Ruiz Ávila, Fátima Buenfil Ávila y la recomendada Yareli Vázquez Hernández, son algunos de los acomodados.
DIRECTORA AUSENTE.
En la dirección del Cobay de Tecoh colocaron a Tania Machain Ávila, que por cierto no asiste de manera regular al plantel, tal vez por atender su plaza en una secundaria.
Josué Couoh tiene una denuncia por 80 millones de pesos ante la vice fiscalía especializada en combate a la corrupción, en donde su sucesor Diego Ávila presentó las pruebas de los desvíos.
Sin embargo, el expediente fue congelado por "órdenes superiores".
VIEJAS PRÁCTICAS Y NEPOTISMO
El problema de una política ligada a actos descarados de nepotismo no es un es un debate de apellidos.
Es un debate de influencia.
Cuando un funcionario con poder real dentro de la estructura administrativa tiene una relación sentimental con una persona cuyos familiares y allegados comienzan a aparecer ocupando plazas públicas de manera reiterada, la discusión deja de ser anecdótica y se convierte en asunto de interés público.
La pregunta no es si tienen derecho a un empleo.
La pregunta es si los procesos fueron imparciales, públicos y verificables.
¿Hubo convocatorias abiertas?
¿Se evaluaron perfiles conforme a manuales de puesto?
¿Hubo excusa formal ante la existencia de vínculos personales?
La Ley General de Responsabilidades Administrativas obliga a los servidores públicos en abstenerse cuando exista interés personal que pueda comprometer su objetividad.
Si la gente que hoy ocupa estos cargos por vínculos familiares a un político entonces sí hubo intervención, estamos ante un posible conflicto de interés.
Y si existió gestión para favorecer contrataciones de este tipo, la línea es más que evidente nepotismo político igual a tráfico de influencias.
Artículo cortesía de EL CHISMOGRAFO EN LA RED.