Cuando un servidor público o representante popular llega a bordo de un automóvil de lujo, que a la mejor provocación saca de su ropa un celular de alta gama, y que odia las oficinas que le designan, y al poco tiempo del erario renta un edificio acorde a su investidura fifí, es cuando todo se empieza a desmoronar.
Si estos hombres y mujeres quieren vivir como ricos, sin gastar un solo peso de lo perciben, lo único que generan son comentarios negativos de la gente y de la los empleados, pues a todas luces son gente inútil que están al frente de lugares de alta responsabilidad y que no pueden tapar el sol con un dedo su irresponsabilidad, pues sus lujos y hazañas de nuevos millonarios a costillas del erario están a la vista de todos.
Es importante que cada determinado tiempo se evalúe el comportamiento de este tipo de gente, pues lo único que logran es destruir las partidas presupuestales en un santiamén y el servicio que deben prestar a los yucatecos, de lo peor y que éstos luego con todo cinismo aseguran que nadie los puede mover de sus respectivos cargos porque tienen categoría de Inamovibles, algo que dudamos mucho.
La mejor opinión como siempre lo tienen nuestros lectores.
Por EL PRINCIPAL